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AMOR A LA PATRIA Y AMOR DE PADRE

Publicado el 15-06-2019

Resaltamos la labor de las unidades de toda nuestra institución y hoy de manera muy especial contamos la historia de Eduardo Saavedra, el es ejemplo de superación y perseverancia, su actitud positiva y los grandes deseos de alcanzar convertirse en un profesional son parte de la inquebrantable esperanza de muchos jóvenes del campo que emigran a la capital en busca de mejores oportunidades.

Eduardo pertenece a la Primera Región Aeronaval, en su trabajo diario se identifica por sus acciones estoicas, en el prevalece dar siempre la milla extra en cada tarea encomendada. Hoy este uniformado nos cuenta que a sus 23 años, llegó a la ciudad capital, el propósito era solo uno: de niño quería ser un miembro de la Fuerza Pública de Panamá, para ello sus ojos fueron puestos en el Servicio Nacional Aeronaval. “Antes de ser un agente Aeronaval, hubo momentos que me tocó dormir en la Gran Terminal de Transporte, los pocos recursos apenas alcanzaban para algo de comer, por lo cual retornar al interior luego de cada prueba física o examen teórico, representaba un gasto adicional que afectaba grandemente mi economía”, así que convenía mantenerse en la ciudad capital, hasta cumplir con todos los requisitos solicitados para ingresar a las filas de la Aeronaval.

Saavedra es un Cabo 2do. que optó por la mejor decisión, atreverse a triunfar y alcanzar su sueño.

Un gran paso, que sin duda, costó sacrificio y meses de preparación logrando formar parte de la Décima Promoción denominada “Titanes”, un 18 de julio del 2013, en la que se graduaron 144 agentes de un  total de 350 que era el total, algunos simplemente desistieron, otros se rindieron en el camino y unos tantos no pasaron las pruebas.

Su inspiración se la da su pequeña hija Quenybell: “ser padre es un privilegio, una gran bendición”, nos comenta el cabo Saavedra, labor que debemos realizar todos los días inculcando en nuestros hijos valores, respeto y amor, es ser responsables al cien por ciento y sobre todo trabajar para que a la familia no le falte el sustento diario, puntualizó Saavedra.

Hoy, luego de seis años de servicio, labora en la 2da. Zona de la Primera Región Aeronaval y cada tiempo de su franquicia lo dedica a su pequeña hija de 9 años.

Felicidades a este joven veragüense, lleno de ímpetu, de fe y de amor por la patria, un Aeronaval que nunca perdió su norte, ni su objetivo a pesar de las circunstancias.

Valoramos el esfuerzo y la dedicación de todos los padres Aeronavales, la Patria y sus hijos le agradecen.

Dios, Patria y Honor.